Apenas 13 años después de su independencia, Namibia no alcanzaba los 2 millones de habitantes. Pocos años y poca población en un 2004 en el que las líneas heredadas del apartheid seguían siendo visibles. La SWAPO asumió el liderazgo político de un país de mayoría ovambo, además de himbas, hereros, namas, twanas, damaras… y los san. Conocidos despectivamente como bosquimanos, su condición como uno de los pueblos más antiguos de la humanidad ha suscitado un permanente interés antropológico. Sin embargo, sus formas de vida tradicionales se han ido diluyendo hacia situaciones de marginalidad social y dependencia externa.
Las fotografías se sitúan en la región de Ohangwena, al norte del país, un territorio que refleja esa dualidad social: una minoría san arrinconada y subordinada a la mayoría ovambo. En este contexto se enmarca el proyecto de “educación infantil temprana” impulsado por la UNESCO con el objetivo de sentar las bases para una convivencia más igualitaria entre ambas comunidades en los reasentamientos de Ekoka, Eendobe y Onamatadiva. Mi trabajo como logista durante aquel año 2004 me permitió un acceso privilegiado a sus vidas cotidianas, posición de la que surgió el proyecto fotográfico "San, Son of the Sun" para ofrecer una mirada más contemporánea y alejada de los estereotipos sobre el pueblo san.