La lucha forma parte de la vida en Sudán del Sur. Pero no solo la lucha ante las difíciles condiciones de un país con uno de los peores índices de desarrollo del planeta, sino la lucha como identidad cultural de un pueblo. La lucha tradicional es uno de los deportes con mayor arraigo, especialmente entre las comunidades Dinka Bor de donde fueron tomadas estas imágenes (2018). Los luchadores, considerados como una especie de héroes entre los suyos, se embadurnan con ceniza de estiércol y orina de vaca para purificar su espíritu antes del combate. Entre silbidos y tambores procedentes de la multitud, los gigantes se desafían mediante expresivas danzas intimidatorias. El ganador será agasajado por bailes y cánticos victoriosos de las mujeres de su comunidad; el perdedor, quedará tendido en la áspera arena de la derrota. La lucha es confrontación, sí, pero en Sudán del Sur es también símbolo de fuerza y unidad. En un territorio marcado por décadas de conflicto, los combate entre gigantes y guerreros ofrecen un espacio de encuentro para la paz.