La historia del Sáhara Occidental es como la de un expediente abierto, un caso sin cerrar. El 27 de febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática se autoproclamó independiente, pero su territorio sigue ocupado por el reino de Marruecos. La RASD ha obtenido el reconocimiento internacional de más de 80 estados, pero España sigue siendo, según la ONU, la potencia administradora oficial. Su derecho a existir como nación se ha convertido en una quimera después de más de 70 resoluciones de NNUU aprobadas para resolver el conflicto con Marruecos, incluida la famosa 690 del 29 de abril de 1991 por la que se aprobó un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse.
El expediente abierto sirve como la metáfora de una reivindicación infinita que mantiene al pueblo saharaui preso en el tiempo. Expedientes abiertos de una población saharaui refugiada en los campamentos de Tinduf a espera todavía de poder cerrar este maldito capítulo de historia. Las imágenes fueron tomadas en 2017 durante mi trabajo como logista dentro de la Comisión médica de enfermedades crónicas que cada año desplaza Médicos del Mundo a los campamentos de Tinduf en Argelia. Imágenes que forman parte de un proyecto fotográfico más amplio en el tiempo bajo el título de “Regreso a Dakhla”.